Contra el analfabetismo previsional

El acto de apertura de nuestro último Plenario estuvo cargado de emoción y convicción. Compartimos lo expresado por el Secretario general Arq. Gustavo Beveraggi.

“Ayer cuando saludábamos con los otros secretarios, en las reuniones por profesión, les comentaba sobre la necesidad que hemos verificado de comenzar imperiosamente un proceso de educación en seguridad social. De volver a transmitirle a nuestros afiliados, a la gente, a la sociedad entera, el concepto de “qué es la previsión”, o “para qué sirve la Seguridad Social”.

Conceptos estos que se han ido perdiendo progresivamente, principalmente por cómo el Estado los desvirtúa al definir los criterios con los que gestiona la Seguridad Social pública.

Pensemos por ejemplo en el paradigma de que para obtener una jubilación, previamente debe aportarse en forma adecuada. Este paradigma, que es absoluto e indispensable en nuestro sistema, parece ser poco relevante en muchos aspectos del régimen general. Pensemos también en los problemas, que nos afectan y generan tensión, y que se originan por el analfabetismo previsional, no solo de nuestros afiliados y beneficiarios, sino en funcionarios y legisladores que desconocen el alcance y funciones de las propias leyes que proyectan. Cuántos proyectos incorrectos hemos visto últimamente, plagados de fundamentos inadecuados e improcedentes, cuando no, de absoluta inconstitucionalidad.

El último Congreso de la OISS también ha definido en sus conclusiones principales, expresadas por representantes de la mayoría de los países de Iberoamérica, que es imperioso volver a educar en previsión, y aún más…de recuperar el concepto del trabajo.

Entendamos entonces que con una realidad así planteada se hace cada vez más difícil que nuestras Cajas puedan continuar creciendo y desarrollándose.

Tenemos que tomar esta bandera, transmitir esta necesidad de volver a las fuentes, comprender que la principal solución para pensar un correcto funcionamiento de la seguridad social a futuro, es que sus “usuarios” vuelvan a entender cómo funciona, siendo esto válido tanto para los jóvenes que recién acceden, como para quienes transitan los distintos pasos de su vida laboral y hasta quienes van accediendo a los beneficios previsionales en edad avanzada.

Sabemos que es una tarea descomunal, pero no debemos encararla solos, debemos invitar, convocar, pedir y reclamar que todo el resto de los organismos que participan en la materia, sobre todo los estatales, también participen y se involucren y sobre todo… que se hagan cargo.

El resultado de esta tarea puede ser monumental, y se justifica plenamente, es nada más ni nada menos que salvar una seguridad social, que de continuar la situación actual, corre serio riesgo de desaparecer.